La industria del motor apunta en cuatro principales direcciones para el futuro en los próximos 15 años: la conducción autónoma, la conectividad, la electricidad y el diseño inteligente.
El objetivo es una conducción más segura, ya que el error humano está presente en el 90% de los accidentes y sobre todo más eficiente un tráfico más fluido y menos alborotado.
En cuanto a conectividad, seguridad y entretenimiento, se estima que en el año 2022 existirán 700 millones de coches conectados en el mundo. Para llevar la experiencia de conducción aún más lejos, los pasajeros podrán conectarse e interactuar con sus marcas favoritas, personalizar sus contenidos, conectarse a una gasolinera o restaurante durante el viaje.
En esta carrera por lograr el coche sin conductor más eficiente las automovilísticas trabajan de la mano de las tecnológicas. Ya en 2015 Google fue pionero en la materia con su primer prototipo. Despùés, competidores como Apple o Uber han desplegado sus propias armas.El desarrollo de coches eléctricos también será receptor de importantes inversiones, por ejemplo por parte de Volkswagen para trabaja para lanzar 30 modelos antes de 2030.


